Aprender a compartir
Desde temprana edad
tu hijo debe conocer esta cualidad del ser humano. El modelo a seguir eres tú; por ende,
debes ser el primero en promover este
importante valor y hacerlo evidente en tu familia.
El proceso
es fácil, la socialización del menor ocurre entre el sexto y el octavo mes.
Durante este tiempo los padres deben hablarle sobre la existencia de otras
personas, el respeto por los turnos y la importancia de compartir.
A los 2 años
se presenta el ‘cuasi compartir’, es decir, cuando el bebé tiene un objeto y lo
ofrece, pero no lo entrega. Esta situación es algo normal y es el primer paso
que el infante da para compartir.
A los 3 años
se da el juego paralelo, que es cuando el niño está alrededor de otros, pero ninguno
comparte, cada uno tiene su juego.
Es a partir de los 4 años que los infantes empiezan
a integrarse con otros en el juego. Sin embargo, hasta los 7 años se les torna
muy difícil compartir. Pero no es que sean egoístas. Solo que a esta edad
comprenden el verdadero significado de este valor.
Cómo
promoverlo
Son muchos
los adultos que no se toman la molestia de explicarles a sus hijos que
compartir es prestar sus juguetes por unos minutos, y no para el resto de su
vida.
Para que el
proceso de compartir se dé en excelentes condiciones, tu debes decirle a tu
hijo que no solo se comparten los objetos, sino los sentimientos y las
actividades diarias.
También se
logra cuando los padres introducen el verbo compartir en su vocabulario. Por
ejemplo: “¿quieres que compartamos los dos haciendo este rompecabezas?”.
Es necesario
que le enseñes a tomar turnos y a
esperar, eso hará que el niño comprenda que el tiempo también se debe
compartir.
Evita
Obligar a
los niños a compartir, porque eso no promueve la generosidad sino el
resentimiento.
El castigo
si no quiere compartir.
No
juzgues al menor ni lo maltrates
sicológicamente.
Uno puede
sugerir pero no castigar.
Haz
Léele al
niño acerca del significado de compartir.
Apóyalo o
elógialo cuando comparta.
Se buen ejemplo para él.
Comparte con otras personas en presencia del pequeño.
Beneficios
El niño
aprende a socializarse más rápido.
Va a sufrir
menos, porque no tendrá que entregar los objetos con dolor.
Va a ser
menos apegado a lo material.
Le será más
fácil compartir sus sentimientos y repartir su tiempo.
Bibliografía:
David Isaacs. "La
educación en las virtudes humanas", Eunsa, Pamplona.
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