26 abr 2013





Aprender a compartir

Desde temprana edad  tu hijo debe conocer esta cualidad del ser humano.   El modelo a seguir eres tú; por ende, debes  ser el primero en promover este importante valor y hacerlo evidente en tu familia.

El proceso es fácil, la socialización del menor ocurre entre el sexto y el octavo mes. Durante este tiempo los padres deben hablarle sobre la existencia de otras personas, el respeto por los turnos y la importancia de compartir.
A los 2 años se presenta el ‘cuasi compartir’, es decir, cuando el bebé tiene un objeto y lo ofrece, pero no lo entrega. Esta situación es algo normal y es el primer paso que el infante da para compartir.
A los 3 años se da el juego paralelo, que es cuando el niño está alrededor de otros, pero ninguno comparte, cada uno tiene su juego.

Es a partir de los 4 años que los infantes empiezan a integrarse con otros en el juego. Sin embargo, hasta los 7 años se les torna muy difícil compartir. Pero no es que sean egoístas. Solo que a esta edad comprenden el verdadero significado de este valor.

Cómo promoverlo
Son muchos los adultos que no se toman la molestia de explicarles a sus hijos que compartir es prestar sus juguetes por unos minutos, y no para el resto de su vida.
Para que el proceso de compartir se dé en excelentes condiciones, tu debes decirle a tu hijo que no solo se comparten los objetos, sino los sentimientos y las actividades diarias.
También se logra cuando los padres introducen el verbo compartir en su vocabulario. Por ejemplo: “¿quieres que compartamos los dos haciendo este rompecabezas?”.
Es necesario que le enseñes  a tomar turnos y a esperar, eso hará que el niño comprenda que el tiempo también se debe compartir.

Evita
Obligar a los niños a compartir, porque eso no promueve la generosidad sino el resentimiento.
El castigo si no quiere compartir.
No juzgues  al menor ni lo maltrates sicológicamente.
Uno puede sugerir pero no castigar.

Haz
Léele al niño acerca del significado de compartir.
Apóyalo o elógialo  cuando comparta.
Se  buen ejemplo para él.
Comparte  con otras personas en presencia del pequeño.

Beneficios
El niño aprende a socializarse más rápido.
Va a sufrir menos, porque no tendrá que entregar los objetos con dolor.
Va a ser menos apegado a lo material.
Le será más fácil compartir sus sentimientos y repartir su tiempo.

Bibliografía:
 David Isaacs. "La educación en las virtudes humanas", Eunsa, Pamplona.


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