¿Quién
puede decir cómo debe ser un padre? Con seguridad nadie, porque la paternidad
se aprende día con día. Muchas de las veces su función está ligada a la propia
experiencia como hijos, las vivencias importantes buenas y malas, son
algunos de los aspectos que influirán en la forma en como formemos a nuestros pequeños
El
hecho de que nos sintamos abrumados por múltiples preguntas, dudas y culpas
acerca del modo en que educamos a nuestros hijos, es el resultado de vivir en
un momento de grandes cambios.
Encontrarse
en una situación de incertidumbre y de replanteamiento, puede resultar muy
positivo, pero a la vez puede derivar en una sensación de frustración, ya que
los niños no esperan a que lo hayamos pensado todo. Ellos exigen una
interacción y unas decisiones constantes que van a influirles tanto en el
presente como en el futuro. Del mismo
modo que los bebés no esperan a que el mundo y nuestras vidas estén en perfecta
armonía para nacer, los niños no esperan hasta que nosotros nos convirtamos en
padres perfectos. De hecho es preferible que abandonemos la idea de perfección
respecto a la educación de los hijos. Educarles es un proceso de crecimiento
mutuo, en el que los padres y los hijos crecen en
escalas diferentes por medio de la interacción y los elementos que se aportan
entre sí.
Sugerencias:
- Planifica
desde el deseo compartido.
- Recuerda que
no existe un manual que explique cómo ser padre.
- Ten paciencia
- Aprende de
tus errores.
- Busca apoyo
en tu pareja y comparte tus miedos.
- Educa con el
ejemplo.
- Demuéstrale
a tu hijo lo mucho que lo quieres.
- Comunícate con franqueza.
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